miércoles, 24 de agosto de 2016

Hedwigan Vission. Agosto 2016

Se ha resistido más de lo esperado pero... Finalmente vengo con una nueva entrega del Hedwigan Vission. Una reflexión dura, pero este agosto es lo que me ha tocado vivir en muchos aspectos y creo que toca volver a la realidad y no centrarse tanto en el mundo del creativo.
No he utilizado como en otras ocasiones el buscador de Google o conversas con Hedwinianos, si no que me ha nacido del interior por muchos motivos, pero en especial reconozco que la serie El secreto de Adam (en inglés, The Family) en su visionado se me ha repetido tanto esta reflexión, que es la causante de estas líneas. La frase en cuestión es:
Hedwigan Vission. Agosto 2016
Inicialmente y en la reflexión en vídeo veréis que me centro en la infancia, pero finalmente por aquí y en la frase he querido englobar todos los estados que pasamos el ser humano. Es una afirmación que se escucha muchísimo en los círculos animalistas y aunque algunos resultados demuestran que si tenemos una forma de obrar que deberíamos de revisar, creo que no es correcta como la formulamos.

En este sentido creo que es un acierto la serie que os he mencionado al principio de la reflexión, pues aunque nos enseña la crueldad y lo más oscuro del ser humano, lo cierto es que se complementa mostrándonos el pasado de cada personaje. Haciendo que veamos que no es que sean malignos, si no que las experiencias que han vivido los han formado y convertido en el presente de la ficción.

Este hecho unido a que mis amigas van teniendo descendencia y los primeros pipiolos ya tienen una edad que te permite ver un raciocinio, me hace ser más firme de que no tenemos maldad instaurada en nuestro ADN si no todo lo contrario: mucha luz. Tanto estos casos directos como las veces que he realizado charlas en escuelas, he visto siempre mucha bondad. O cierta empatía a otras formas de vida, de ahí que no crea como he escuchado esta semana que los niños son crueles: les enseñamos a serlo.

Les transmitimos que deben destacar a cualquier precio, aunque signifique pisotear al compañero. Les enseñamos que hay que acumular cosas para ser alguien en la vida y si pueden ser caras... Mucho mejor. El que no encaja en este sistema por sensible o por cabezonería, es masacrado por miedo, ya que el diferente o el que es libre de saltarse estas normas sociales absurdas, es un peligro.

Por todo ello tengo claro que ninguna persona (ni la que está obrando mal en la actualidad) es realmente malvada, si no que es víctima de la educación y de la experiencia que le ha tocado vivir. Creo que si empezamos a ver de esta manera los hechos y no como bandos (estás conmigo o contra mí) es como realmente empezaremos a cambiar las cosas y conseguiremos que esta frase tan lapidaria y vergonzosa, deje de acompañar a la humanidad y podamos decir con orgullo que no somos ni realizamos actos maliciosos.